BUENOS AIRES.- El Gobierno apura la discusión del protocolo para que las fuerzas de seguridad repriman o logren desconcentrar las protestas sociales. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, adelantó que el reglamento se acordará con el consenso de los diferentes ministerios de seguridad de todo el país. “Debemos buscar una manera distinta de hacer visibles los conflictos que no sea el corte o la obstrucción total de los caminos y rutas”, manifestó.

La ministra apostó por plantear un cambio de paradigma, según dijo en declaraciones radiales, en materia de regulación de protestas sociales, al apuntar que busca que no haya cientos de miles de ciudadanos que todos los días lleguen tarde a su trabajo, pierdan el turno del médico o lleven a los chicos tarde a la escuela, porque la Ciudad, la provincia de Buenos Aires o Córdoba sean un caos.

“Es un tema que tenemos que abordar entre todos y así creo que va salir”, dijo. Remarcó que es tan importante que no estén cortadas las rutas en Jujuy, Salta, Tierra del Fuego o Santa Cruz, como en la Ciudad de Buenos Aires.

Las declaraciones de Bullrich se produjeron luego del violento desalojo que sufrieron los trabajadores de la empresa Rasic Hermanos, comercializadora de la marca Cresta Roja, en la autopista Ricchieri, donde habían interrumpido el tránsito en reclamo del sostenimiento de sus fuentes de trabajo.

El martes último, los trabajadores decidieron levantar el bloqueo que mantuvieron durante una semana a metros del aeropuerto internacional de Ezeiza, luego de que se conociera un fallo judicial que decretó la quiebra de la empresa y se estableciera la liberación de los activistas detenidos durante los incidentes de ese mismo día con la Gendarmería.

Los delegados de la empresa acercaron posiciones con el gobierno nacional durante una reunión con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien prometió cumplir con el fallo judicial que decretó la quiebra de la empresa avícola. Los trabajadores, que reclaman el pago de sueldos adeudados y el sostenimiento de las fuentes de empleo, fueron reprimidos con saña por efectivos de Gendarmería con disparos de balas de goma y carros hidrantes para desalojar la autopista, una medida que según el Gobierno se realizó en cumplimiento de una orden judicial.

Los choques más graves se produjeron cuando grupos de trabajadores apostados a los costados de la autovía respondieron con piedras, botellas y otros objetos contundentes contra las fuerzas de seguridad.

Durante el encuentro en el Ministerio de Trabajo, las partes acordaron el pago de una suma de 6 mil pesos por trabajador a partir de enero y la entrega de “bolsones para las fiestas”, mientras se busca resolver el conflicto. (DyN-Télam).